Era de madrugada, y como siempre estaba despierta en casa, solamente con mi madre y mi hermana. En el sueño sabía que mi madre siempre solía poner el pestillo a la puerta antes de dormir, por si las moscas.
Presentía que debajo de casa había alguien malo, y así era, eran unos payasos que iban matando gente.
Infarto el mío cuando llaman a la puerta y me acerco silenciosamente a la mirilla; estaban los dos payasos con caras alegres, las sonrisas falsas, pelucas naranjas y de fondo sonaba la típica canción de payasos, sí, esa de: tu tu tururu ruru tu tu turururu ruru... Se me paró el corazón. Decidí salir al balcón corriendo, por si había alguna forma de escapar y digamos que el panorama no era muy esperanzador... Era de noche, lloviendo y las farolas iluminando los tejados. Quise saltar por el balcón al tejado de mis vecinos de abajo, pero se ve que la casa de abajo era de los payasos, así que no me podía asomar mucho al balcón por si me veían. Regresé resignada dentro de casa, pensando que si saltábamos dejaríamos al gato solo y éste podría pasar mucho miedo (jajaja). Fui hacia la mirilla otra vez, y me alivié al ver que los payasos no estaban, pero vi a mi hermana disfrazándose de payaso para poder infiltrarse entre ellos y matarlos.
FIN DE LA PESADILLA.

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